Tendinopatía Rotuliana

Para inaugurar este blog no podía hacerlo de otra manera que uniendo mis dos grandes pasiones: la Fisioterapia y el Voleibol.

Durante muchos años he practicado este deporte, y como jugador, he sufrido gran parte de las lesiones más típicas: rodillas, hombros, dedos, etc. Pero si tuviera que elegir la que me dio la lata y me incordió más en estos años, sin duda alguna, diría que la tendinopatía rotuliana.

Voleibol Rivas Masculino 2012

A.D. Voleibol Rivas. Equipo Masculino. Temporada 2011-2012

Ha sido una relación larga y tortuosa, nos conocimos hace muchos años, se fue, volvió, se volvió a ir y así un largo número de veces. Probamos todo tipo de tratamientos y un gran número de profesionales. Gracias a ella conocí y me interesé por esta profesión.

Por eso en esta primera entrada, quiero hablar de ella, de la que me hizo sufrir, y como a mí, a un gran número de jugadores de Voleibol y de tantos otros deportes de salto.

Para ello, lo primero que debemos comprender es que los tendones forman parte de la unidad músculo-tendinosa, siendo su principal función la transmisión de fuerzas desde el músculo hasta el hueso, funcionando como amortiguadores en muchos casos. Además ayudan al mantenimiento postural por sus propiedades propioceptivas (1). Esta  estructura y función van a estar íntimamente relacionadas con su problemática.

Cuando hablamos de patología tendinosa, lo haremos en términos de tendinopatía, dejando a un lado nombres como tendinitis o tendinosis, ya que es el término que mejor describe las condiciones clínicas que se desarrollan dentro y alrededor del tendón (2). Este es un modelo continuo que va desde el tendón sano al degenerado (3) (figura 1).

La tendinopatía rotuliana es una lesión por sobreuso. Suele tener un comienzo gradual. Con frecuencia permite continuar con el entrenamiento y la competición en atletas con síntomas de medios a moderados (3). En deportistas amateur la mayor prevalencia se da en jugadores de Voleibol (14,4%) y la menor en futbolistas (2,5%) (3). Esta patología también es frecuente en deportistas de élite. Se da tanto en adultos como en adolescentes.

A nivel clínico lo que encontramos es un fallo del tendón en su adaptación a la carga. Frecuentemente esta situación aparece tras periodos de descarga o reposo como puede ser en la pretemporada o a la vuelta de una lesión. Otra causa frecuente es el aumento brusco de la carga de trabajo que se le requiere, como sería un aumento del salto (3).

Modelo Contínuo de Tendinopatía

Hay varios factores de riesgo que facilitan la aparición de una tendinopatía, unos externos como el volumen de entrenamiento y el suelo donde se practica (3,4), otros técnicos como el modo de aterrizaje (5) y otros intrínsecos como la falta de elasticidad de la musculatura de la pierna, tanto cuádriceps como isquiotibiales; un arco plantar bajo o una disminución de la dorsiflexión de tobillo; el sexo, más frecuente en hombres; una circunferencia abdominal mayor de 83 cm en hombres, etc. A todos estos hay que añadir situaciones clínicas que pueden favorecer el riesgo de padecer esta patología como son la diabetes, la hipercolesterolemia, las artropatías seronegativas y el uso de antibióticos de la familia de las fluoroquinolonas (3).

Todo esto hace que a la hora de plantear un tratamiento sea muy importante controlar todos aquellos factores de riesgo que lo sean, como la grasa corporal bajando de peso o la técnica de aterrizaje.

Desde el punto de vista de la Fisioterapia, nuestra labor, es tratar de devolver al tendón su capacidad de carga, lo que conseguiremos a través de un plan de ejercicio activo que irá desde el isométrico hasta el excéntrico de alta velocidad.

No deberíamos plantear nunca el cese completo de la actividad deportiva, ya que conseguiríamos el efecto contrario al deseado, reducir aún más su capacidad de carga. Es importante modular el entrenamiento y reducir las rutinas de ejercicio que produzcan alta carga del tendón a lo aceptable por el mismo; en muchas tendinopatías dos sesiones semanales resultan adecuadas (3).

Otro punto importante es el manejo del dolor, para lo que se ha visto que las contracciones isométricas prolongadas resultan analgésicas (6). Se pueden utilizar antes del ejercicio y deben realizarse varias veces al día ya que el período de analgesia dura de 2 a 8 horas (3).

Ejercicio Isométrico de Cuádriceps

Ejercicio Isométrico de Cuádriceps

Algo a tener en cuenta en las tendinopatías, es que el dolor en ellas es complejo. Además de valorar y trabajar en el manejo de este dolor nociceptivo local producido por la patología propia del tendón, hay que descartar mecanismos de sensibilización del sistema nervioso central que puedan estar afectando en este proceso (7).

Todo este trabajo conlleva mucho tiempo y esfuerzo. Por eso el trabajo coordinado con paciente y entrenador resulta de gran importancia. Sólo desde un trabajo coordinado con ambos evitaremos problemas.

A nivel preventivo, volvemos a los factores de riesgo. Reducir la grasa corporal, una buena técnica de salto, suelos que absorban impacto y una planificación de la vuelta a la carga del tendón después de los períodos de descanso vacacionales o postlesionales resulta muy importante. Por eso deben evitarse los ejercicios pliométricos durante las primeras fases de vuelta al trabajo y es importante mejorar el acondicionamiento muscular tanto en fuerza como en elasticidad de la musculatura de los miembros inferiores. Algo que también tenemos que tener en cuenta es evitar la sobrecarga del tendón durante los tratamientos con antibióticos del tipo fluoroquinolonas, ya que su uso puede provocar tendinopatías por su toxicidad en el tendón (8).

Firma Entrada Rober

Agradecimientos

Gracias a Carlos Castaño, Arturo Such, Rosa Rodríguez y a Alba Ortiz, por su apoyo y su lectura crítica. Me habéis dado el empujón necesario para que pusiese a rodar el blog.

Bibliografía

1. Maffulli N, Renström P, Leadbetter WB, editors. Tendon injuries: basic science and clinical medicine. London: Springer; 2005. p. 3-13.

2.   Sharma P. Tendon Injury and Tendinopathy: Healing and Repair. The Journal of Bone and Joint Surgery (American). 2005 Jan 1;87(1):187.

3. Rudavsky A, Cook J. Physiotherapy management of patellar tendinopathy (jumper’s knee). Journal of Physiotherapy. 2014 Sep;60(3):122–9.

4. Bisseling RW, Hof AL, Bredeweg SW, Zwerver J, Mulder T. Relationship between landing strategy and patellar tendinopathy in volleyball. British Journal of Sports Medicine. 2007 Jan 29;41(7):e8–e8.

5. Van der Worp H, de Poel HJ, Diercks RL, van den Akker-Scheek I, Zwerver J. Jumper’s knee or lander’s knee? A systematic review of the relation between jump biomechanics and patellar tendinopathy. Int J Sports Med. 2014 Jul;35(8):714–22.

6. Naugle KM, Fillingim RB, Riley JL. A Meta-Analytic Review of the Hypoalgesic Effects of Exercise. The Journal of Pain. 2012 Dec;13(12):1139–50.

7. Rio E, Moseley L, Purdam C, Samiric T, Kidgell D, Pearce AJ, et al. The Pain of Tendinopathy: Physiological or Pathophysiological? Sports Medicine. 2014 Jan;44(1):9–23.

8. Lewis T, Cook J. Fluoroquinolones and tendinopathy: a guide for athletes and sports clinicians and a systematic review of the literature. J Athl Train. 2014 Jun;49(3):422–7.