Fisioterapia en el Músico

Esta primera entrada quería dedicarla a la Fisioterapia en el músico, un campo de la Fisioterapia con largo camino por desarrollar y necesaria para este colectivo. Creo que la mejor manera de introducirlo es contando la experiencia de las charlas que estoy dando en escuelas y academias de música de la Comunidad de Madrid sobre las “lesiones músculo-esqueléticas en el músico”.

Estas charlas surgieron de la necesidad que existe en que el colectivo del músico conozca las lesiones que pueden sufrir durante su práctica, que aprendan a detectar signos que les hagan pensar en la necesidad de consultar con su profesor o con un fisioterapeuta, y sobre todo, que comiencen a conocer su cuerpo, muy importante a la hora de prevenir.

En todas ellas me gusta empezar explicándoles que su actividad, aunque les cueste creerlo, es como la del deportista, ya que están sometidos a movimientos repetitivos y a posturas mantenidas, que dependiendo del instrumento además serán asimétricas, durante mucho tiempo.

Músicos tocando

Las lesiones que suele sufrir, tal y como las clasifican otros autores, son: la distonía focal, el atrapamiento nervioso y el síndrome de sobreuso.

La más frecuente es esta última, el síndrome de sobreuso, ya que afecta hasta a un 65% de los músicos (1). La característica principal de este problema es el dolor causado por un uso excesivo y durante largo tiempo que somete a las estructuras más allá de sus límites anatómicos y fisiológicos. Afecta al músculo y al tendón (no es infrecuente escuchar a un músico hablar de la temida “tendinitis”). A parte de esta clasificación, una investigación sobre músicos de viento pudo ver que un 93% de la muestra había tenido algún problema de dolor al tocar en el último año, lo que reitera la importancia de la figura del fisioterapeuta (2).

En cuanto a las localizaciones, generalmente estos problemas afectan a los miembros superiores y al raquis, con algunas características propias en algunos instrumentos. Por ejemplo es frecuente encontrar clarinetistas y oboístas con dolor en el pulgar y antebrazo derechos, pianistas con dolor en columna dorsal y lumbar o encontrar problemas de la articulación temporomadibular en violines y violas.

De las otras patologías hablaré en otra ocasión ya que son menos frecuentes (atrapamiento nervioso en torno al 20% y distonía focal entre el 5 y el 10%) (1).

Normalmente continúo hablando sobre los factores de riesgo, clasificándolos normalmente en cuatro grupos, ya que me parece una buena forma de entender por dónde empezar a prevenir:

  • Relativos a la práctica con el instrumento: tocar muchas horas sin descanso, cambios en la rutina de práctica o técnica (incremento de horas tocando, aumento en la intensidad de los ensayos, cambios de profesor, trabajo o repertorio), dificultad técnica de la pieza (3,4).
  • Demandas físicas: postura inadecuada, exceso de fuerza al tocar, repeticiones, inadecuado descanso (3,5).
  • Ambientales: temperatura, espacio, equipamiento de la sala, iluminación, transporte del instrumento (3,5).
  • Factores propios del músico: su postura (en este caso se refiere también a la postura sin instrumento, digámoslo como postura en general), tamaño del músico, fuerza, flexibilidad, resistencia, salud en general (3,5).

Iluminación en la música

Siempre para acabar las charlas, intento hacer algún ejercicio con los músicos para que puedan notar cómo nuestro cuerpo se comporta de manera diferente, notándose más o menos tensión en algunas zonas, hormigueos, sobrecarga, ligereza, agilidad… simplemente con cambiar ligeramente la postura.

No obstante, lo más importante en toda charla creo que es la rueda de preguntas. Hasta ahora, me he encontrado, por ejemplo, algún caso de alumnos que tienen dolor al tocar al cabo de media hora. Esta pregunta confirma que es necesario que los alumnos conozcan, desde que empiezan sus estudios en música, la importancia de que al tocar NUNCA deben tener dolor y que siempre que les duela hablen con su profesor para que intenten encontrar la causa que le provoca el dolor (por ejemplo, cambiando la altura de la silla) y si no es capaz de averiguarlo, que consulte con un fisioterapeuta que le ayude a solucionar su problema.

Firma Entrada Rosa

 

Bibliografía

  1. Lederman RJ. AAEM minimonograph #43: neuromuscular problems in the performing arts. Muscle Nerve. 1994 Jun;17(6):569-77.
  2. Gomez-Rodriguez R. Prevalencia de alteraciones de los sistemas de estabilización postural y puntos gatillo miofasciales en los músicos de viento. Trabajo fin de máster. Universidad de Alcala: Madrid 2013.
  3. Hansen PA, Reed K. Common musculoskeletal problems in the performing artist. Phys Med Rehabil Clin N Am 2006;17(4):789-801.
  4. Brandfonbrener AG. Musculoskeletal problems of instrumental musicians. Hand Clin 2003;19(2):231-9, v-vi.
  5. Foxman I, Burgel BJ. Musician health and safety: Preventing playing-related musculoskeletal disorders. Aaohn J 2006;54(7):309-16.